LA CRÍTICA: SU MANEJO DESDE AMBAS PERSPECTIVAS.

Elaborar críticas constructivas y recibirlas de manera saludable son dos habilidades sociales que facilitan, entre otras cosas, las soluciones de problemas y de conflictos interpersonales. Pero no es fácil sin un entrenamiento adecuado.

Para manejar con más soltura la crítica, repasamos algunas indicaciones útiles tanto si nos toca elaborarla y expresarla, como si somos objeto de esta.

Cuando tienes que criticar:

- Detente,  haz varias respiraciones profundas y piensa, o incluso escribe, la crítica que vas a trasladar. No olvides elaborarla desde el respeto y la comprensión, en términos asertivos y atendiendo a los aspectos     objetivos en la medida de lo posible.

- En general, procura expresar la crítica en privado, es decir, en presencia solo de la persona o personas a las que va dirigida.

- Procura un ambiente tranquilo mostrando una postura abierta, dialogante, segura, sin prisa, y cuidando la claridad y amabilidad de tus palabras.

- Evita los términos despectivos, las entonaciones ridiculizantes, y cualquier otro elemento que pudiera resultar ofensivo y que no es necesario para trasladar tu mensaje.

- Ofrece a tu interlocutor la posibilidad de responder a tu apreciación. Y si lo hace, escúchale con atención.

Cuando recibes la crítica:

- Toma unas respiraciones profundas para relajarte, oxigenarte, y de este modo, poder escuchar con atención y serenidad. Quizás, reconocer el derecho de todos a expresar opiniones te refuerce una actitud más abierta a esta situación.

- Ten presente que, si la crítica es oportuna, te va a beneficiar y vas a poder aprender de ella.

- Considera la situación como una oportunidad de conocer los distintos puntos de vista que otras personas tienen sobre ti o tus acciones, como fuente de información que puede resultarte útil.

- Expresa a tu interlocutor tu acuerdo o desacuerdo, y los matices o dudas que quieras que te aclare.

- Si lo crees conveniente, agradece a quien te criticó su valentía, honestidad e interés por ti.

- Plantea modificaciones constructivas por tu parte, en caso de que proceda. Aceptar las críticas con deportividad no es resignarse, es abrirse a la posibilidad de aprender y mejorar.

- Si consideras que eres especialmente vulnerable a las críticas, incluso a las constructivas, puede ser conveniente que revises tu autoestima.

Estas dos habilidades influyen positivamente entre sí. Cuanto mejor sabemos formular las críticas, mejor las encajamos, y viceversa.

Si desarrollamos ambos roles, lograremos entender mejor a los demás, conocernos más a nosotros mismos, y tener y fomentar la oportunidad de mejorar. Por ello, desde Momento desarrollo psicológico te animamos a que lo pongas en práctica y vivas tu evolución.

 

Fotografía de Sergio Rola.

 

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